CARTA ABIERTA: Aquel Verano.



“Y estoy de vuelta por primera vez desde entonces, estoy parada en tu calle y hay una carta en la entrada de tu puerta y la primera cosa que leerás es: …”
Taylor Swift.

Hace tres veranos olvidé decirte un par de cosas acerca de mí y esta mañana recordé esa carta que nunca te entregué y que aun guardo en una caja de zapatos bajo mi cama.

Nunca había planeado un verano tan diferente y divertido, espero que cuando salgas por ahí con tus amigos de la universidad y estés en esa tostadora a la que te gusta llamar carro escuchando esa canción que tanto amé, te acuerdes de mí.

Te extrañé todo el verano siguiente y el siguiente.

Nunca volví a verte ni a llamar, pero aún tengo ese collar que me enviaste con Vane en navidad y aunque nunca lo he usado, siempre pensé en él como una excusa para hacer una llamada y recordar el pasado.

Nunca sucedió.

Aquel tercer verano llegaron noticias de que salías con una chica nueva en la ciudad y en el fondo sabía que esta vez iba a durar. Siempre has sido de anclar en cambio yo siempre tuve que volar.

Aun me gusta esa canción que cantabas en las mañanas, recuerdo el beso que me diste en aquel parque aburrido y las mil historias que escribí ese verano cuando mi mamá pensó que realmente era un castigo.

Todos hemos tenido un amor de verano, un amor fugaz, pero tú fuiste sin duda alguna quien más me hizo soñar.

Una adolescente con grandes sueños, que solo quería viajar y que encontró paz en el mocoso Tom Sawyer que no sabía bailar, esa era yo, sin confusión, sin alterarse, solo mi cuaderno y tú que siempre parecías mi otro yo.

Recuerdo tus camisas llenas de grasa y la manera en que tu padre y tú hablaban de carros y marcas. Recuerdo que te hice escuchar Radio Head y pensaste que era un insulto a la música y yo me enfadé… Recuerdo todo muy bien.

Probablemente en un par de años vas a casarte con la bonita peli negra con la que sales, vivirás en una casa de dos pisos y te harás cargo del taller de tu padre, tendrás hijos hermosos que heredarán el color avellana de tus ojos y seguirás escuchando esa música rara de granjero y despreciarás el rock viejo y el rap nuevo.

En unos años todavía pondré frases tuyas en los personajes de mis libros y recordaré lo increíble que fue haberte conocido.

Eres la mejor historia escrita en mi libro.

Solo espero que cuando veas las fotos de ese verano en el que decidí que era buena idea tener parte de mi cabello rosado, te diviertas contándole a los demás las historias que creamos, incluso espero que te sonrojes un poco… yo siempre fui más soñadora y tú siempre más despreocupado.

No nos conocimos como en las grandes historias, como las personas sofisticadas que entran a tomar el té o se conocen cuando les sirven vino. Nos conocimos pensando que ambos éramos distintos, cayéndonos mal casi de inmediato y haciendo sufrir al otro cada rato. Me enseñaste de autos y yo te convencí para pasar el rato y con el tiempo todavía te extraño a ratos.

Así que si después de todos estos años algo te trae hasta este lado, quiero que sepas que aun quiero tus recuerdos, que a veces me alimento de ellos para escribir y que te deseo lo mejor del mundo porque aunque no lo dije siempre te quise sólo por el hecho mismo de existir.

Ten una buena vida y sé feliz.



Melanie G.

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