“No quiero perderte,ni alejarte pero tampoco quiero dañarte”


Un día vas a estar sentado en la sala de espera de un gran aeropuerto y te vas a dar cuenta de todo lo que lograste y que solo tenías que tener un poco más de fe en ti, probablemente yo estaré de vacaciones en París y la vida nos habrá llevado por caminos diferentes.

Tú tendrás una nueva vida y en el fondo sé que lamentaras haberme dejado ir, probablemente yo estaré en un bonito café recordando las aventuras que viví junto a ti.

…Y no es para lastimarnos, esto es lo que sucederá en el futuro: abriré el periódico y estarás en primera plana recibiendo un gran premio, tal vez yo siga escribiendo y logre algo por ello. Seremos dos desconocidos que se conocen perfectamente bien y que permanecen juntos por el recuerdo aun cuando estamos al otro lado del mundo.

Tú seguirás apasionado, yo me volveré aventurera, puede que leas un libro sin que te insista y yo seré una conductora de primera.

La vida te dará una gran familia porque lo mereces, a mi aventuras por montones que escribiré en libros que tus hijos leerán mientras crecen, te sorprenderás al leer mi biografía cuando veas como te mencione sin nombre y cuando te des cuenta que paré la universidad porque tenía otros intereses.

Veré una sonrisa real a través de la tele y sabré que estas bien, aun cuando no te pongas ansioso ni te alteres, tendrás el mismo tic y otra aguantara ver a tu rodilla subir, yo estaré caminando alrededor del río Sena pensando que ya no quiero huir.

Esta fue la realidad que creo mi cabeza cuando leí tu mensaje “No quiero perderte, ni alejarte pero tampoco quiero dañarte” lamento decir que es un poco tarde, ya nos pusiste en una pista de aterrizaje.

Estamos en un avión que acaba de empezar su vuelo, pronto vamos a partir.


Melanie G.

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