-“La búsqueda nunca terminó, tampoco estoy segura de cuando inició”.



Cuando estaba en el colegio solía escribir mucho notas, observaciones, reflexiones y un poco de mi búsqueda existencial, hasta ahí todo normal para una adolescente que amaba escribir, lo extraño de todo esto fue que en el primer mes más de la mitad de mi libreta estaba dedicada a alguien que no conocía.

Así pues, esta adolescente con ganas de una aventura que se alejara de los estándares de lo que se considera “normal” empezó a escribir cartas abiertas, las cuales por lo general eran solo acerca de mi vida.

Considero que como terapia es una buena idea compartir un par de ellas.
Aquí un extracto de algunas:

-“No sé si lo quiero o solo quiero lo que representa, ya sabes como esos matrimonios que llevan casados toda la vida por costumbre.
Me gusta cuando me regala flores o me llama en mi cumpleaños, pero no me enamora, es como si supiera que afuera hay algo más, es esa vocecita en mi cabeza que me repite que el agua no se mezcla con el agua y que necesito algo diferente que me saque de la rutina y me haga pelear apasionadamente”.

-“Cuando el cielo caiga a pedazos y no tenga miedo
Estarás en mis días tras tu cortina de misterio
Cuando no esté el mundo a mi favor dejaré de perder el tiempo y te buscare en medio del silencio”.

-“A veces nos perdemos en la idea de encontrar el final y no disfrutamos de los paisajes que encontramos en el camino”.

-“La búsqueda nunca terminó, tampoco estoy segura de cuando inició”.

-“No hay peligro, no hay delirio, estamos en medio de tomarlo todo o del desquicio, pero ha valido la pena, en el fondo sabes que no hemos encontrado nada más divertido”.

Ya sé que son solo extractos y que debería haber posteado al menos uno completo, pero todo a su tiempo…

Esto me resulta un poco vergonzoso, no recordaba ser este tipo de persona, no recordaba esa búsqueda tan intensa por algo más, En el fondo siempre me he preguntado si eso que tanto buscaba realmente existía o si estaba en mí. Supongo que el tiempo le enseño a esa niña dulce que alrededor hay mucho más para ver. Muchas veces estos delirios de adolescente fueron el resultado de  un momento de frustración, alegría, nostalgia, miedo o simplemente de ser parte de una estadística de gente “loca” que tiene que escribir para mantenerse cuerda, no sé si lo logre, pero sé algo y es que los mejores recuerdos fueron parte de ese capítulo de mi vida en que me preocupaba mucho por saber acerca de todo y que creía saberlo, ahora reconozco que no se nada y que además no me importa.

(Próximamente la primera carta abierta completa)


Melanie G. 

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